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Las pinceladas musicales de Maró

23.08.2017

Las canciones de Maró tienen una particularidad, suenan como el sincero consejo de una amiga pero en su voz, las palabras asumen una potencia poética que conmueve a todo corazón desencantado. Si aún no la has escuchado, ten la seguridad de que estás perdiéndote de una artista honesta e inquebrantable, talentosa y nada pretenciosa; sobre todo, de una experiencia emotiva y motivadora a través de su música.

Maró presenta Pinceladas, su nuevo disco

Su nombre de nacimiento es María del Rosario Gallegos Salazar pero se puede decir que ella tuvo dos nacimientos: el natural y el artístico, aquel momento en el que venció a la muerte gracias al poder de la música y comenzó a cantar sus propios temas. A partir de ese instante vital, decidió llamarse Maró. Desde aquel 2014 ha publicado dos discos; el primero llamado Cómo saber, en el que las canciones están concebidas desde la estética del pop rock y Pinceladas, su más reciente producción, en la que se libera de las tonalidades melancólicas de su primer disco para presentarnos una propuesta festiva a través del folk y que presenta esta semana en vivo. Decidí visitarla para conocer un poco más sobre ella, sobre Pinceladas, sobre su trayectoria y de su experiencia con el síndrome de Stevens Johnson, un mal degenerativo con altos índices de mortalidad, el cual ella logró superar.

¿Qué diferencia a Pinceladas de tu primera producción discográfica?

Cómo saber es un disco más intimista, de una etapa dura de mi vida, con canciones nostálgicas y de mucha tristeza. Este nuevo disco posee canciones más universales, habla sobre la actualidad del ser humano con una invitación a reflexionar sobre sus propias vidas, sobre sus sueños, sobre buscar un camino propio. Las personas se dejan vencer por la rutina, por los paradigmas, por los estereotipos que plantea la sociedad. Puedes encontrarte viviendo una vida que ni siquiera es la que quieres.

¿Estuviste en ese estado alguna vez?

Siempre estuve en una búsqueda continua. Hasta antes de la enfermedad. A partir de ese momento hubo una interrupción pero tuve tiempo para meditar, para estar conmigo y también para pensar en las demás personas. Fue a partir de ese momento que la música me buscó y empezó a curarme. Empecé a expresar todo lo que sentía y me di cuenta que no solo era una terapia sino que era lo que en realidad quería hacer, lo que siempre había querido hacer y eso me permitió darme cuenta de cuánta gente pasa por el mundo así. No te das ese tiempo para pensar. Yo lo tuve obligada por la enfermedad. Felizmente, tuve ese tiempo de poder reencontrarme conmigo, de poder reconocerme, de poder descubrirme. Puedo decir que encontré mi camino de una manera muy atípica y es la música.

¿Cómo se concretó este acercamiento musical?

Como no podía salir de casa por mi estado de recuperación y tratamiento, mis papitos contrataron un profesor de piano y una profesora de canto con la que nos hicimos muy amigas. Un día, se me ocurrió hacer una canción junto a ella para un festival. Agarré una grabadora y la escribí cantando. Llamé a unos amigos y al profesor de piano que también era guitarrista. Él llamó a otros músicos y la musicalizaron. Esa canción fue Dibújate en el sol, que posteriormente aparecería en el primer disco.

Desde entonces, no paré. Empezó la catarsis. Cogí la guitarra, no solté el piano, empecé a componer, registraba todo en mi pequeña grabadora y las canciones salían. Sobre todo, empecé a sentirme mucho mejor luego de experimentar tanto malestar por el aislamiento. Cuando mi papá y mi mamá escucharon las canciones, me dijeron, ¿por qué no te dedicas a esto? Ellos fueron los que me animaron. El primer disco salió gracias a mi papá.

¿Qué fue exactamente lo que te mantuvo aislada?

El síndrome de Stevens Johnson. Lo que pasa es que yo era muy ansiosa. Lo sigo siendo. Tenía tendencia a deprimirme y quería estar bien, sentirme mejor, me sentía abrumada. Una psicóloga me derivó con un psiquiatra que me recetó un autoconvulsivo…No sé por qué. Me recetó dos pastillas diarias y yo las tomaba porque realmente quería estar mejor. Por entonces estaba soltera y vivía con mis padres en Arequipa, tenía una tienda con mi hermana mayor que es diseñadora y yo me encargaba del marketing, trabajábamos juntas. Estaba haciendo mi vida. En paralelo, me dedicaba a la producción audiovisual. Un día, estaba grabando un cortometraje y al día siguiente caí mal. Me internaron en el hospital y salí mes y medio después con la secuela de la reducción de la vista.

El síndrome de Stevens Johnson es una alergia severa como reacción al consumo de algunos fármacos y cuando pasa del 30% de invasión corporal, se denomina como necrólisis epidérmica tóxica. O sea, debido a las ampollas, ya no tenía piel desde el pie hasta la cabeza, como si me hubieran metido a un balde de agua hirviendo. Me ampollé todita. Los médicos prácticamente dijeron que era imposible salvarme debido a que estaba completamente comprometida y tenía mayor posibilidad de contraer una infección, un infarto, una trombosis, una neumonía.

Estabas completamente vulnerable.

Sí, es cierto. Pero tampoco quería morir así y todo el tiempo luché…Fue un milagro y ahora no puedo desaprovechar esta nueva oportunidad que tengo de vivir.

Actualmente, Maró tiene una visión reducida pero eso no ha sido obstáculo para trabajar en su carrera como artista. Tres años después de aquella etapa oscura, parece haber encontrado una luz. Su luz, una que emana de su personalidad, de su manera de afrontar la vida, de la fibra de su sensibilidad para expresar a través de la música, mensajes luminosos alejados del discurso edificante simplista. En su canción Cómo saber, con la que cierra el primer disco, se pregunta si lo vivido fue una desgracia o una bendición.

“Canta corazón que tu alma grita cosas urgentes”

Hay que encontrar la oportunidad de aprender de cada cosa que vives. De las cosas buenas y de las malas. Todo te brinda la oportunidad de aprender algo más. A veces, podemos pensar que siempre nos pasa todo lo malo pero no es así. A todos nos pasan cosas buenas y cosas malas, de diferente forma e intensidad. Lo importante es la actitud con la que enfrentas eso. Pinceladas es un llamado a pararte y decir, ¡Esto es lo que yo quiero hacer en mi vida!, decidir por ti mismo más allá de lo que la sociedad y las circunstancias te impongan. De eso hablan los temas de mi nuevo disco. Por ejemplo, Canta corazón es una canción muy alegre pensada desde los ritmos flamencos que invita a despertar: “Canta corazón y no dejes que te marquen la frente, canta corazón que tu alma grita cosas urgentes”. Si lo ven (tratos eternos), es otro tema en el que invito a romper el trato con la muerte pero no la física, sino con la muerte del alma, a dejarnos de esclavizar por las cosas materiales e ir detrás de tus sueños. En Pinceladas, el tema que titula al disco, hablo sobre la importancia de amarse a uno mismo, a las personas nos rodean y las cosas que hacemos porque sólo así, todo se convierte en un paisaje que uno mismo va pintando con las pinceladas que le des.

Quiero que este nuevo disco tenga ese concepto y por eso es festivo desde los ritmos latinoamericanos. Me gustan mucho las posibilidades musicales de ese estilo. Por eso, trabajé con Chano Díaz Límaco, director musical de Sigo siendo. Cuando le presenté las canciones, conectó con lo que yo quería y empezamos a trabajarlas. Estoy muy contenta con el resultado. Cada tema tiene un matiz especial, tienen color.

¿Se relaciona también con tu estado de ánimo actual?

Sí, me encuentro más estable anímicamente. Por las mañanas practico yoga, realizo mis ejercicios de canto, por las tardes ensayo con mi esposo, que es parte del grupo…

¿Cómo lo conociste?

¡Es una historia muy bonita! En Arequipa, hace más de diez años, él editaba una revista y me pidió unos textos para publicarlos, también acordamos reunirnos para charlar sobre mis escritos. Pero la revista tuvo problemas editoriales y desapareció, así como él. Años después, se enteró por Facebook que yo había editado mi primer disco y me contactó para adquirirlo y conversar después de tanto tiempo. Quedamos en un café, se enteró de todo lo que me había pasado, del proceso con la enfermedad, también me contó su vida, entablamos una amistad muy bonita, con muchas cosas en común hasta que se convirtió en amor. Así fue: yo fui a vender un disco y terminé casada. Estoy muy feliz.

¿Qué nos espera este sábado 26 durante la presentación de Pinceladas?

Sobre todo honestidad. Será una charla musical porque lo que me interesa es brindar un mensaje que sacuda para empezar a descubrir un poco más de nosotros mismo.

Maró se presenta en La Vida Misma de Miraflores y puedes adquirir tus entradas en Atrápalo. Definitivamente, estoy apuntado para esta y futuras presentaciones.

davidtipto

La Palabra es kamikaze

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